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Quisiera ser un pez

  • Writer: Maria Jose Mora Silva
    Maria Jose Mora Silva
  • Mar 16, 2025
  • 5 min read

Updated: Mar 30, 2025



En su canción Burbujas de amor, Juan Luis Guerra manifiesta su deseo de ser un pez para sumergirse completamente en el amor y la presencia de su amante, sin ninguna barrera que los separe. Así como el cantante anhela disolverse en el mundo de su amada, en la investigación cualitativa es fundamental que el investigador se involucre profundamente con la comunidad estudiada. No se trata de una relación afectiva, sino de una inmersión empática que permita comprender su realidad desde dentro. Al desarrollar esta capacidad, el investigador se vuelve uno con la comunidad, obteniendo una mejor comprensión de su realidad, oportunidades, desafíos, y aspiraciones. Esto, en términos concretos de metodologías cualitativas, se conoce como investigación acción participante.



La IAP tiene sus orígenes en el trabajo de Kurt Lewin y se basa en "diferentes maneras de hacer investigación para el cambio social con la participación de la gente" (Rondán y Zapata, 2016). El investigador lidera el proceso y lo realiza con el apoyo de la comunidad; no solo observa, sino que se vuelve parte del proceso para interpretar y transformar la realidad junto con los sujetos de estudio. Este enfoque cualitativo, aunque surgió en Europa, llegó a nuestro país gracias al sociólogo barranquillero Orlando Fals Borda, quien sentó las bases de la que, desde inicios de los ochenta, se conoce como la metodología de la investigación acción participativa, con la publicación del libro “La subversión en Colombia” y con el Simposio Mundial de Cartagena sobre Investigación Activa (Rojas, 2009). Adicional al reconocimiento por la inserción de esta metodología cualitativa en Colombia, a Fals Borda se le atribuye la creación del concepto "sentipensante". En una conversación que tuvo con un grupo de pescadores de San Martín de la Loba, un hombre le comentó sobre las prácticas ancestrales de “pensar con el corazón y sentir con la cabeza” (Sentipensante, s.f.). De ahí en adelante, el sociólogo promovió la importancia de ser "sentipensante" en la investigación cualitativa, generando conocimiento propio a través de la empatía y la conexión con otros, aprendiendo a sentir y pensar en el otro y lograr desentrañar una problemática social desde adentro.



La investigación acción participante se compone de 4 fases; la primera, la observación participante, ocurre cuando el investigador se involucra con la realidad, rompiendo la distancia con la pecera y los peces y sumergiéndose para experimentar de primera mano la vida dentro de la pecera; luego, la investigación participante, en la que se elige el diseño de investigación y los métodos, teniendo presente elementos de la cultura popular y la recuperación histórica; la tercera parte es la acción participativa, la cual consiste en compartir la información recolectada con la comunidad; finalmente, la evaluación, donde se plantea qué es lo que está ocurriendo y si se debe iniciar de nuevo la investigación. Aquí podríamos preguntarnos ¿qué tan efectiva puede ser esta metodología para generar un cambio duradero en la comunidad?



Como ejemplo de esta metodología cualitativa, el profe Cobos nos enseñó la iniciativa "Mil colores para mi pueblo". Realizada en Vegalarga, un corregimiento del Huila azotado por la violencia, estuvo enfocada en la restauración de los hogares de la población. Los habitantes recibieron talleres sobre reconocimiento, estética, identidad y teoría del color, para que la gente, con esas bases, pudiera pintar sus casas; la organización sin ánimo de lucro le brinda las herramientas a la comunidad y le enseña cómo utilizarlas, para que sean ellos mismos quienes se empoderen y lideren el proceso artístico. Este proyecto fue elaborado en 2014. Me encontré con estas imágenes de julio de 2022 (las más recientes que pude encontrar) que, de una u otra forma, refuerzan la idea de que la participación de la comunidad repercute de forma positiva en la ejecución de un proyecto social.


Tomado de: Huila Magnífica


Además de lo explicado por el profe y lo presentado por mis compañeros expositores, en esta sesión conversamos sobre la ley de los 4 espejos. Esta nos confronta con la cruda verdad de que aquello que nos molesta de la gente, está en realidad presente en nuestro propio ser, siendo estas quejas hacia los demás un reflejo de nosotros mismos. Los "4 espejos" o dimensiones definidas por la ley son los siguientes:


  1. Todo lo que me molesta, irrita o quiero cambiar de la otra persona, también está dentro de mí.

  2. Todo lo que el otro critica o juzga de mi persona, si me molesta o hiere, es algo que está reprimido en mí, y necesita ser trabajado.

  3. Todo lo que me gusta de la otra persona, lo que amo en ella, también está dentro de mí.

  4. Todo lo que el otro me critica, juzga o quiere cambiar en mi, sin que me afecte, le pertenece a esa persona.



Honestamente, no recuerdo qué fue lo que dio pie a la introducción de la ley de los 4 espejos durante la exposición de la investigación acción participante, así que en estos momentos me pregunto si es posible aplicar esta ley en una investigación cualitativa que use esta metodología en particular. Si tomamos la ley de los 4 espejos como una herramienta de autoanálisis y transformación, podría resultar útil dentro de la IAP, ¿pero cómo se hace esto? Una posible manera de integrarla sería en la fase de acción participativa, cuando la información recolectada se comparte con la comunidad y se promueve la reflexión colectiva. En este punto, la comunidad no solo analiza los datos obtenidos, sino que también enfrenta dinámicas internas que pueden afectar el proceso de transformación. Para cada "espejo", podría plantearse una pregunta que guíe a los participantes y al investigador en la comprensión de la realidad, a partir de la información reunida.


  1. Todo lo que me molesta, irrita o quiero cambiar de la otra persona, también está dentro de mí - ¿Hay actitudes en los demás que me incomodan? ¿Cómo podría estar reflejando algo que también existe en mí o en mi comunidad?

  2. Todo lo que el otro critica o juzga de mi persona, si me molesta o hiere, es algo que está reprimido en mí, y necesita ser trabajado -  ¿Por qué me afecta lo que otros dicen sobre mi comunidad? ¿Existe algo en ello que necesitamos revisar o cambiar?

  3. Todo lo que me gusta de la otra persona, lo que amo en ella, también está dentro de mí -  ¿Qué admiramos en otros grupos o comunidades y cómo podemos fortalecer esas mismas cualidades en nosotros?

  4. Todo lo que el otro me critica, juzga o quiere cambiar en mi, sin que me afecte, le pertenece a esa persona -  ¿Hay críticas externas que no reflejan nuestra realidad y que no deberían desviarnos de nuestros objetivos?



En definitiva, la Investigación Acción Participante no solo es una metodología de estudio, sino también un camino hacia la transformación social, donde el investigador y la comunidad aprenden y se enriquecen mutuamente. Como afirma Paulo Freire, "Aprender es para nosotros, construir, reconstruir, constatar para cambiar, y que nada se hace sin apertura en el riesgo y en la aventura del espíritu". La investigación social no es un ejercicio mecánico, sino un proceso vivo y dinámico que requiere sensibilidad, pensamiento crítico y una voluntad constante de transformación.












Referencias


  • Rojas, J. (2009). La construcción de la IAP: una exploración en la obra del autor. Análisis político, 22(67), 224-234.


  • Rondán, V. & Zapata, F. (2016). La investigación-acción participativa. Instituto de Montaña. Perú, 1-58.


  • Sentipensante. (s. f.). Sentipensante: el pensamiento de Orlando Fals Borda. El concepto de “Sentipensar” y la investigación sentipensante. https://sentipensante.red/

 
 
 

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